Más de mil kilómetros a pie para luchar contra el cáncer

Todo empezó con una promesa. Víctor Benlloch, vecino de La Pobla de Vallbona y natural de Godella, decidió que no podía quedarse de brazos cruzados. Tras superar un cáncer de vejiga y ver cómo la enfermedad afectaba también a personas muy cercanas, decidió actuar. ¿Cómo? Recorriendo más de 1.000 kilómetros a pie hasta Santiago de Compostela para recaudar fondos destinados a la investigación contra el cáncer.

Pero esta no es una caminata cualquiera. Es un viaje de fe, de compromiso personal y, sobre todo, de esperanza. En 35 días y sin lujos —solo con su mochila, tienda de campaña y hornillo—, Víctor recorrerá el Camino de Santiago desde la puerta de su casa, motivado por una causa que le toca muy de cerca.

Una lucha personal transformada en solidaridad

Víctor sabe bien lo que es luchar. Hace 25 años fue trasplantado de riñón y desde entonces toma una medicación inmunosupresora que, lamentablemente, le genera tumores. A día de hoy ha sido operado de siete, y en 2021 se enfrentó a un cáncer de vejiga. Afortunadamente, logró superarlo. Poco después, su prima fue diagnosticada con cáncer de mama. Ella también logró curarse. Pero un amigo cercano no tuvo la misma suerte.

Estas experiencias marcaron profundamente a Víctor y lo empujaron a cumplir su promesa: hacer el Camino de Santiago como símbolo de lucha y superación, y al mismo tiempo, ayudar a recaudar fondos para la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

Un camino que se convierte en altavoz

Gracias al apoyo de la comunidad “Camino a pasos cortos”, y con el respaldo de su familia y amigos, Víctor ha preparado todo lo necesario para esta travesía. A través de un enlace en su blog personal, cualquiera puede donar para contribuir a la investigación médica. Todo lo recaudado irá destinado íntegramente a la AECC.

La ruta elegida es exigente. Dormirá al raso, cocinará su propia comida y evitará albergues, buscando mantener una experiencia completamente austera. Su objetivo es claro: visibilizar la causa, inspirar a otros y demostrar que cualquier pequeño gesto puede tener un gran impacto.

Un mensaje que trasciende

“Soy trasplantado renal. Para que mi cuerpo no rechace el órgano, tomo una medicación que me genera tumores”, explica Víctor con naturalidad. Y aun así, lejos de rendirse, ha elegido hacer algo extraordinario. Convertir su historia en motor de cambio.

A lo largo de este mes de caminata, recorrerá unos 30 kilómetros diarios. Cada paso será una forma de recordar a quienes luchan contra el cáncer, y de enviar un mensaje de fuerza y esperanza.

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